domingo, 31 de enero de 2016

Recién pintado


Tolbiac es una ciudad como otra cualquiera, de lo más corriente. Si no fuera por el hecho de que las mitad de sus casas están pintadas en azul, y la otra mitad en verde. Pero esta insignificancia (digo yo que lo es) supone un gran malestar para la mitad de los vecinos, porque (como no iba a ser de otro modo) el azul es un color que no le gusta a todo el mundo, claro que no, e incluso pueden llegar a cogerle manía, ¿A cuanta gente puede no gustarle el color azul? Pues en este caso, en concreto, a la mitad del pueblo. Pero no os creaís que el verde no tiene problemas. ¿Adivináis a cuantos puede que no les guste? Efectivamente: la otra mitad.
Todo el mundo en este pueblo parece estar enfurruñado por el color de sus casas, o mejor dicho, por el color de las casas ajenas. Todos menos Otto, el dueño de una tienda de pinturas, situada exactamente en la mitad del pueblo, entre las casas de color verde, y las de color azul, y donde se acercan los vecinos para comprar los botes de pintura con los que pintan a escondidas, en plena noche, las casas: los partidarios del azul, pintan el resto de casas de ese color; los partidarios del verde pintan el resto de casas de ese mismo color. Pero.... Si, os habréis dado cuenta, ya que soís unos chicos listos, que si cada mitad hace lo propio con las casas ajenas...¡SIEMPRE HABRÁ CONFLICTO! Vosotros sois muy listos, pero al parecer los habitantes de Tolbiac no tanto.

"Cada mañana la línea que sepraba ambos colores habia cambiado"

"Esto disgustaba a todos los habitantes de la zona afectada excepto a Otto el dueño de pinturas de Tolbiac que vivía precisamente en el centro de ese límite, y cada una de las noche alguen pintaba su casa de uno u otro color"

Un día los habitantes de la zona azul idearon comprar el triple de pintura. Lo que no sabían es que los habitantes de la zona verde...habían pensado lo mismo. Volvemos a las mismas...

"Hicieron un trabajo limipio y sin molestar, pues no se curzaron con ningún vecino del lado contrario. Qué raro - pensaron"

Todos acabaron agotados, y cuando, al volver a sus casas, se dieron cuenta que alguien las había pintado del color que no les gustaba, no pudieron más que irse a dormir...

"Todos excepto Otto que había tenido una idea fulminante, y que al día siguiente comenzaría a ponerla en práctica."

¿Cual sería esa idea? Lo cierto es que desde que se puso en práctica no ha habido ni una sola queja. La vida parece haber cambiado para todos, incluido, esta vez si, Otto que por cambiar ha cambiado hasta de profesión...... ¡Ajaaaaaa! ¿Quereís saber más, verdad?...Pues tendreís que leer...es muy cortito, merece la pena, y aprenderéis que a veces las cosas no son A o B, blanco o negro, fresa o vainilla, frío o caliente....La Vida está llena de matices, tan sólo hay que elegir.
(Tit:Recién pintado. Puño. SM, 2015)

sábado, 23 de enero de 2016

El talisman de Pitusilla

¡Qué descubrimiento! Un cuento victoriano con su característico humor, que Siruela editó hace ya tiempo, pero que, como las cosas que tienen calidad, no ha pasado de moda. Y si no me creéis, juzgar vosotros mismos...

En el reino de Afania solo existen cuatro meses: Crecidón, Rosetón, Resoplón y Nevadón. Los pajes reales se llamán Tararí y Tararó, y existen sirvientes tan peculiares como Recordador Real, Chistador Jefe, Asistente Calentador de Camas, Lord Maestro Carterista, o Primera Dama de las Peinetas. Incluso tienen un rey convertido en estatua, guardado en el castillo a la espera de que una mano honesta le toque, y pueda así deshacer el hechizo que le condenó. El rey en cuestión se llamaba, se llama, pobre hombre que aún está con vida, una vida un poco aburrida, eso si, y llena de polvo, Singularino, y es el antecesor de Escopetino, el actual monarca y futuro padre de la princesa Pitusilla, cuyo nombre le creará alguna que otra complicación con la familia, con su tia Sara en concreto, tía y además hada.

" - Atiendeme bien infame imitador de rey, maniquí sentado en el trono, voy a castigarte por tu orgullo y por tus ideas presuntuosas- ¡Con que no vas a dar a tu hija el sencillo nombre de Sarita! ¡Pues conocerás mi venganza! ¡Tu hija se casará con un mendigo! ¡Toma!"

Tras esta terrible noticia Felicia, el hada buena de la historia, no tiene más remedio que hacerle un regalo, un medallón de oro, cuyo contenido, un ramillete de pensamientos, le protegerá mientras lo lleve puesto. El problema, para la princesa y para todo bicho viviente que está a su lado, llegará cuando pierda el preciado talisman, que encontrará Harapini, un recolector de harapos (el trabajo por excelencia en Afania, un reino donde es de vital importancia la literatura, y por ende la creación de libros) cuyo hijo Celisto (horticultor y encargado de las plantaciones de guisantes que sirven de comida para las palomas que en otro tiempo existieron... No, no me he vuelto loca, así está la cosa) caerá enamorado de la princesa, a la que observa mientras da de comer a su ave favorita...

"¡Con que intensidad el pobre Celisto desea ser aquel periquito! ¡Qué no hubiera dado por intercambiar su monótono suminstro de guisantes para palomas imaginarias por la deliciosa tarea de alimentar el verde periquito que tanto envidiaba!"

A todo esto, que supongo os suena increiblemente imposible, tendréis que sumar la declaración de guerra de Proximia, país vecino y residencia de la prometida de Singularino (si, ya sabéis, ese que está convertido en piedra en los sotanos del castillo) cuyo monarca se llama Chispopof, y cuyos pajes reales son Maromo y Maremo.... Esto no es serio, ¿verdad? Pues aquí no acaba todo, porque desde la espantosa Guerra de los Cordones de Zapatos (lo siento, JAJAJAJA....yo solo cito, y no, no hay nada en esta historia que pueda tomarse en serio) y que no voy a relatar aquí por falta de espacio, las guerras son un tanto peculiares (cómo si os fueraís, a estas alturas, a extrañar de algo) se dirimen con tambores....

¿Habrá guerra? ¿Quien será el vencedor por haber aporreado los tambores con mayor intensidad y más tiempo? ¿En manos de quién acabará el ramillete? ¿Servirán los guisantes para algo más que dar de comer a unas palomas que no existen? Por cierto... Si ya no hay palomas y nadie se come los guisantes.... ¿Qué diantres hacen con ellos? ¿Habrá boda entre Celisto, el mendigo, y Pitusilla, para regocijo de la tia Sara?.... ¿Os estoy aburriendo con tanta pregunta? Jajajajaja...... ¡¡¡TODO ES UN REAL DESPROPOSITO DE LO MAS DIVERTIDO!!! No os lo perdaís, ¡porfi!
(Tit: El talismán de Pitusilla. Hood, T. Siruela, 1996)

domingo, 17 de enero de 2016

El regalo


Yo no se que me pasa este año con los libros que estoy eligiendo, que no me terminan de convencer. ¿Habré perdido el olfato librístico? No os asustéis, lo digo por los que no me conocen, los demás ya sabéis de mi tendencia a inventar palabras, o a utilizar determinadas palabras cuando no se debe. ¡Oinssssss, me gusta juguetear! Pero bueno, a lo que ibamos, que otra vez os traigo un álbum que...no sé, os explico...
La historia de El regalo, es de una gran ternura, pero... no sé, no me convence el final. ¿Y qué cuenta para que yo me lie tanto, y si yo me lio, que ya soy mayorcita, los peques.....? No sé, bueno, comienzo ya que si me enrollo no termino nunca.

Nicolás entra cada día, a hurtadillas, en el despacho de su padre para asegurarse que el regalo sigue ahí, en lo alto del armario, arriba del todo. Para eso, claro está, tiene que coger una escalera. Una vez arriba, y tras apartar unos cartones viejos y ponerse de puntillas...¡ahí está!. Una preciosa caja azul con una gran lazo dorado. Si, efectivamente, el regalo sigue ahí. Entonces viene la comprobación: sacudirlo suavemente, escucharlo. Si, suena a regalo. ¿Aqué suena un regalo, os preguntaréis? Pues eso depende del regalo que  sea, pero todos tienen el suyo propio, creo yo. El regalo es lo más importante para Nicolás, tanto, que sueña con el a todas horas: en el colegio, cuando vuelve a casa, cuando se baña.... ¡HASTA DURMIENDO!
Entonces llega el gran día, el momento de entregar el regalo, cuando llegan a casa los invitados, se hace una comida especial, y la mesa está llena de cajas con enormes y preciosos lazos, aunque no tan bonitos, e importantes como el que llevará el pequeño Nicolás tras sus brazos... ¿Es un cumpleaños? ¿De quién? ¿Qué hay en la preciosa caja azul?....

Y aquí es donde yo me lio, porque lo que hay en la caja es...¿O puede que sea la caja misma? ¿O es que la caja se convierte en...? No sé si los niños van a sacar la misma conclusión que yo, pero si es así...no me gusta. No os puedo contar más, si no os chafo el final.
Las ilustraciones lo dicen todo, están muy conseguidas porque son muy sencillas, sin apenas colorido precisamente para resaltar la caja y el lazo, pero con muy explicativas, y acompañan perfectamente al texto. Sólo una cosa más, es que no puedo resistirme.... ¿Puede un regalo aslir volando, así sin más, por la ventana? ¿Cómo os habéis quedado, ehhhhh?
(Tit:El regalo. Laroche, A; Augusseau, S. Tramuntana, 2013)

domingo, 10 de enero de 2016

Damos comienzo al 2016......

¡¡¡FELIZ AÑO NUEVO!!!...Porque...¿Seguís ahi, no?

Y para comenzar este 2016 dos lecturas: la cara y la cruz del lector. Ya me entenderéis. La primera de las reseñas es un libro para adolescentes, adolescentes a los que el mercado se empeña en mostrar una sociedad catastrófica, triste, inhumana, injusta, vacía de sentimientos, fría, cruel... muy al gusto de Los juegos del Hambre, o Divergente. La segunda es un libro para los más pequeños, un álbum ilustrado que responde a una simple y tierna pregunta: ¿De qué color es un beso?. Comenzamos pues este nuevo año.
  


"Me pregunto que habría sucedido si...
Si la pelota no hubiera ido a parar al otro lado del muro.
Si a Hector no se le hubiera ocurrido ir a buscarla.
Si no se hubiera callado aquel tremendo secreto.
Si...
Pero supongo que entonces me estaría contando a mí mismo otra historia.
Porque, claro, esa clase de preguntas son tan infinitas como las estrellas."

Así comienza este libro del que me esperaba más, mucho más.

"El señor Gunnell me agarró por la oreja y me la retorció con saña, con tanta saña que se me saltaron las lágrimas. Pero no lloré. Yo nunca lloro. ¿De qué sirve llorar? El abuelo dice que, si se pusiera a llorar, lo mismo ya no podría parar; había demasiadas cosas en la vida por las que llorar."

Estoy un poco harta de leer historias sobre sociedades de este tipo. La archiconocida ya sociedad distópica. Por eso digo que no hay nada original en esta historia. Lo he visto en Los Juegos del Hambre, en Divergente, y en antecedentes de mucha más calidad como 1984 o Un mundo feliz. ¿Pretenden enseñar a los jóvenes valores humanos mostrando una sociedad que carece de ellos? ¿Regondeándose en la crueldad, el sadismo, la ausencia de libertad, la falta de empatía, la....? Especialmente crudo es el capítulo donde se narra la muerte del pequeño Eric Owen... ¿Hay necesidad de mostrar tanta saña?

Y después de quejarme amargamente, perdonarme por ello, os contaré que la historia transcurre en Patria, un hipotético país donde está prohibido practicamente todo, y dónde, todo aquel que va en contra de las normas establecidas (no sabemos por quién, no sabemos como se ha llegado a ese estado, no sabemos... no sabemos nada en realidad) desaparece sin dejar rastro. Un país triste, inhumano, sin música, sin color, sin amor, donde se premia a los delatores. Un país donde se convive con el hambre, la desesperación, donde se susurra, se sospecha. Un país con continuos cortes de luz, donde se vive en un permanente susto por los toques de queda, pero donde se va a llevar a cabo el lanzamiento de un cohete que envie a un hombre a la luna.....

" - Es jueves, 19 de julio de 1956, día del lanzamiento del cohete a la luna. Un día que marcará el principio de una nueva era en la historia de la Patria"

Y en este "hermoso" país viven Standish y su abuelo (sus padres desaparecieron). Al chico, de quince años, todo el mundo le considera un poco tonto, aunque luego demuestra que no lo es (una de las incongruencias del libro). Un día se mudan a la casa contigua una familia, los Lush, unos padres con su hijo Hector, que se convertirá en el mejor amigo de Standish. Pero no lo será por poco tiempo (la cuestión del tiempo tampoco ayuda mucho porque va y viene, y a veces no sabes en qué momento se está desarrollando) porque los acontecimientos se desencadenan terriblemente y, como tantos otros, desaparecen. Más allá del muro existente, de las herméticas fronteras, debe existir un mundo de libertad y sueños que se cumplen, y el protagonista quiere descubrirlo. El día señalado, precisamente, el del lanzamiento del cohete.
(Tit: Las tres caras de la luna. Gardner, S. Nube de Tinta, 2013)



 
 ¿De qué color puede ser un beso? ¿De qué color lo pintaríais? Minimoni, que en realidad se llama Mónica, no lo tiene muy claro, de hecho está liada, muy liada. A ella le encanta pintar, es lo que más le gusta en el mundo, y ha decidido pintar un beso, pero.... ¿De qué color?

¿ROJO? Cómo la salsa de tomate
¿VERDE? Cómo las verduras ¡Puag!
¿AMARILLO? Cómo la miel
¿BLANCO? Cómo la luna y la nieve
¿ROSA? Cómo las hadas y las princesas...que no le gustan
O...... ¿GRIS? Cómo el humo

Al final recurre a lo de siempre: preguntarle a mami, que lo sabe todo.

"Mamaaaaaaa, ¿tú sabes de qué color son los besos?" Por supuesto que lo sabe, ¿qué no sabrá una mamá?

Encantador, divertido, dinámico, estupendo para identificar las emociones, a la vez que se descubren animales, plantas, y colores. Un buen método para asociar los unos a los otros.
(Tit: ¿De qúe color es un beso? Bonilla, R. Algar, 2015)